Introducción

La emergencia sanitaria de COVID-19 obligó a trasladar clases y tareas laborales fuera de los espacios habituales. Las respuestas fueron rápidas y distintas según la conectividad, los equipos disponibles y la preparación de cada institución. En educación, muchas soluciones fueron enseñanza remota de emergencia, con formatos digitales, televisión, radio y materiales fuera de línea.

Todas estas soluciones aceleraron la transformación digital en estos dos entornos de nuestras vidas, pero donde el principal reto para la salud de todos era mantener espacios libres de COVID-19 y, sobre todo, proteger a los más vulnerables. A esta etapa la llamaremos, como la nombró el Estado dominicano, covidianidad segura.

La educación a distancia y sus límites

La UNESCO-IIEP documentó las políticas digitales educativas en América Latina durante 2020. Mantener el vínculo con estudiantes exigió combinar canales y apoyar a docentes y familias. El acceso desigual a internet y dispositivos hizo visible que una plataforma, por sí sola, no garantizaba aprendizaje.

Muchos debemos estar de acuerdo en que nuestros hijos, por lo menos yo busco eso, deben ser formados para que sean, en principio, personas más empáticas, pero también profesionales para carreras que aún hoy no existen. Esto último, en el caso de mis hijos, quizás no aplique en el corto plazo, porque ya están finalizando la adolescencia y tienen en mente una idea de qué camino seguir. Pero para los niños más pequeños, esto es una realidad: las generaciones más jóvenes podrán tener profesionales en carreras tales como Especialista de Calidad Virológica, por solo nombrar uno de los retos que impone la pandemia.

La Situación en República Dominicana

Aquí en RD, desde el año 2016, se inició el proceso de República Digital, que busca garantizar el acceso de los residentes dominicanos a las tecnologías de la información y comunicación, con el objetivo de reducir la brecha digital y brindar mejores servicios a la ciudadanía, promoviendo así la transformación digital. Pasando luego a República Digital Educación, que busca agilizar este proceso de transformación digital específicamente en la docencia.

Han pasado casi cuatro (4) años desde que se inició este proceso y aún, como hemos visto, falta que estos procesos maduren y alcancen muchos centros educativos y que los docentes se sientan cómodos en el uso de las TIC en su profesión. Pero el mundo no para y no podemos poner en riesgo los avances logrados ni la educación de quienes son el futuro de nuestras naciones. Debemos agilizar el proceso, debemos aplicar metodologías de acompañamiento en la adopción de las herramientas tecnológicas. Como en todo lo tecnológico, hay una extensa variedad de aplicaciones y fabricantes de software con herramientas certificadas. La brecha digital debe disminuirse a su mínima expresión, para evitar la lucha del más apto.

Por lo tanto, República Digital Educación, MINERD y EDUCA RD han estado generando mucho contenido en webinars y conferencias para guiar y ayudar en este proceso. Pero el tiempo corre en contra, convirtiéndose este proceso en la lucha del más apto, algo peligroso porque la brecha digital podría ampliarse.

Así que aquí, en este punto, es donde nuestra capacidad de resiliencia, autoformación, aprendizaje autodidacta, emprendimiento y crecimiento personal deben ser los protagonistas.

Nuestra Visión

Visualizamos cuatro (4) grandes retos:

  1. Cambio cultural que nos involucra a todos, no solo a los centros educativos, docentes y alumnos. Los padres también somos parte de la fórmula del éxito para la transformación digital de la docencia.
  2. La formación empática de todos los involucrados en este proceso de cambio, que debe incluir actividades y técnicas de gamificación en el aula.
  3. La adopción de las TIC en la docencia, que para lograrla debe acortarse, reducirse y eliminarse la brecha digital.
  4. La optimización y modernización de los currículos académicos en colegios y universidades para alinearlos con la tecnología de hoy en día, y que debe convertirse en un proceso continuo.

Webinar Innovación Educativa

Referencia histórica: el anuncio que sigue corresponde al webinar convocado para el 1 de julio de 2020, a las 8:00 p. m.; se conserva como parte del archivo del artículo.

De esta forma nace el Webinar: Innovación en la docencia, seminario vía web dictado por cuatro profesionales con alta experticia en las áreas de gestión, calidad, proyectos, docencia, gestión académica, tecnología de la información, innovación, transformación y marketing digital, ejecutivos de Impacta y LorVil TS.

Cuyo propósito es apoyar a las autoridades nacionales en la adopción de la transformación digital en la docencia, brindando un paso a paso de cómo ejecutar este proceso en el marco del inicio del próximo año escolar 2020-2021, dotando a los centros educativos, docentes y tutores académicos del primer paso para el empoderamiento en el uso de las herramientas que facilitarán un año escolar con una modalidad mixta entre actividades o clases presenciales y actividades o clases virtuales, sin poner en juego la calidad de la educación ni el futuro de nuestros hijos.

El webinar está programado para el próximo 1 de julio, a las 8:00 p. m., del presente año. El registro e información adicional está disponible en la página del Webinar Innovación Educativa de LorVil.

Este webinar es el inicio de todo un programa y de un proyecto de formación y asesoría, dedicado únicamente a la Fórmula para Agilizar la Transformación Digital en la Docencia, con el que esperamos, de la mano de Dios, apoyar todas las iniciativas y beneficiar a muchas personas. Los esperamos…

El trabajo remoto se extendió

Según la OIT, el teletrabajo creció significativamente en América Latina y el Caribe durante la pandemia. Permitió continuidad en algunas ocupaciones, pero también planteó retos de organización del tiempo, equipamiento, seguridad de la información y condiciones laborales. No todos los empleos podían trasladarse a casa.

Trabajar desde casa también nos puso frente a una convivencia para la que muchas familias no estaban preparadas. La mesa del comedor podía ser oficina por la mañana, aula para los hijos al mediodía y espacio familiar al terminar la jornada. Mientras una persona atendía una reunión, otra necesitaba ayuda con una tarea o compartía la misma conexión a internet. A esto se sumaban la cocina, la limpieza y el cuidado de niños, mayores o familiares enfermos. No bastaba con tener una computadora: hacía falta conversar, repartir responsabilidades y entender que cada integrante estaba tratando de adaptarse a una situación difícil. En algunos hogares hubo que turnarse los equipos y buscar momentos de silencio; en otros, aprender a pedir apoyo sin sentir que se estaba fallando en el trabajo o en la familia.

Los horarios fueron otra fuente de tensión. Al desaparecer el trayecto hacia la oficina, también se volvió menos evidente cuándo comenzaba y terminaba el trabajo. Un mensaje fuera de hora, una entrega pendiente o la idea de adelantar algo después de cenar podían extender la jornada y ocupar el tiempo de descanso. Por eso era necesario acordar con el equipo los momentos de disponibilidad, las prioridades y qué situaciones justificaban una llamada urgente. Dentro del hogar, reservar pausas, respetar las comidas y definir una hora para cerrar la computadora ayudaba a recuperar cierta organización. Estos acuerdos requerían flexibilidad, porque no todos tenían las mismas condiciones, pero también respeto por los límites de cada persona. La continuidad del negocio debía convivir con el descanso y con una presencia real en la vida de la familia.

Lecciones para la etapa posterior

La experiencia dejó una tarea concreta: diseñar modalidades digitales de acuerdo con las personas y el trabajo real. En educación hacen falta objetivos de aprendizaje, acompañamiento y alternativas para quienes tienen conectividad limitada. En las empresas se necesitan procesos claros, herramientas accesibles, acuerdos de comunicación y formas de evaluar resultados sin depender de la presencia física.

La adopción acelerada abrió oportunidades, pero sus beneficios dependen de inclusión, formación y mejoras continuas.

Fuentes