Introducción

En este 2022, la quinta generación móvil despierta interés por tres capacidades: mayor velocidad de transmisión, menor latencia en escenarios adecuados y posibilidad de conectar muchos dispositivos. La Unión Internacional de Telecomunicaciones describe aplicaciones potenciales para comunicaciones entre máquinas, Internet de las cosas y vehículos conectados. A partir de esas posibilidades se abre una conversación sobre cómo pueden cambiar nuestras actividades, los servicios que recibimos y la manera de trabajar. El interés está en comprender qué usos podrán aportar valor a las personas y qué condiciones harán falta para llevarlos a la práctica.

Cuando hablamos de 5G, muchos nos hacemos una pregunta bastante sencilla: ¿en qué nos ayudará realmente una conexión más rápida? Como padre y como profesional de tecnología, me interesa pensar en lo que eso podrá cambiar dentro de una casa, un aula o un negocio. Estudiar, trabajar, comprar y mantener el contacto con la familia dependen cada vez más de las herramientas digitales. Por eso, la expectativa alrededor de 5G va más allá de descargar un archivo en menos tiempo. Imaginamos clases con mayor interacción, servicios accesibles desde distintos lugares y empresas capaces de responder con información más oportuna. Sin embargo, para que esa expectativa se convierta en una mejora real, tendrán que acompañarla cobertura, equipos compatibles y personas preparadas para aprovecharla. La tecnología abre una puerta; recorrer ese camino exigirá decisiones, inversión y aprendizaje.

Ventajas para personas y organizaciones

En el uso cotidiano, una red bien desplegada puede mejorar la banda ancha móvil y facilitar aplicaciones que necesiten intercambiar grandes cantidades de información. Para una organización, el interés irá más allá del teléfono: sensores en instalaciones, monitoreo de equipos y operaciones con mayor movilidad figuran entre los usos que se esperan. En este 2022, conviene pensar en beneficios concretos y relacionarlos con necesidades que ya conocemos. Una familia puede valorar una comunicación más fluida; una empresa, reducir una interrupción o atender mejor a sus clientes. En ambos casos, el cambio dependerá de que la conexión funcione junto con las aplicaciones y los servicios adecuados, y de que su costo permita un uso sostenido.

Cinco ventajas que se esperan para las personas

  1. Estudiar con experiencias más participativas. Se espera que una conexión móvil más capaz facilite clases en directo, materiales audiovisuales y actividades con realidad aumentada. Un estudiante puede explorar una pieza, un órgano o un entorno sin tenerlo físicamente delante. Para las familias, esto puede ampliar las oportunidades de aprendizaje fuera del aula, siempre que existan dispositivos, contenidos adecuados y acompañamiento docente.

  2. Trabajar con mayor movilidad. Acceder a documentos, participar en videollamadas y compartir archivos desde distintos lugares puede resultar más práctico. La expectativa es que algunos profesionales tengan más opciones para organizar su jornada y atender tareas sin depender siempre de una ubicación fija. Esa flexibilidad requerirá acuerdos de trabajo y cobertura suficiente; una conexión más rápida no resolverá por sí sola los horarios ni la conciliación familiar.

  3. Acercar determinados servicios de salud. La transmisión de imágenes y datos de dispositivos de seguimiento puede apoyar consultas a distancia y la comunicación entre pacientes y profesionales. Para una persona con dificultades de desplazamiento, esto puede reducir algunos viajes y facilitar el seguimiento. Se trata de un apoyo potencial a la atención, sujeto a protocolos clínicos, privacidad y disponibilidad del servicio.

  4. Disfrutar contenidos y comunicarse con mayor fluidez. El video de alta resolución, los juegos en la nube y las experiencias de realidad virtual figuran entre las aplicaciones esperadas. También se imaginan encuentros a distancia más naturales, con menos interrupciones cuando las condiciones de la red lo permitan. En la vida cotidiana, esto puede mejorar el entretenimiento compartido y la comunicación con familiares que vivan lejos.

  5. Gestionar mejor ciertos recursos del hogar. Sensores y dispositivos conectados pueden ayudar a detectar consumos, recibir avisos y controlar determinados equipos a distancia. La expectativa es contar con más información para tomar decisiones sobre energía, mantenimiento o seguridad. No todos los aparatos necesitarán 5G: su utilidad dependerá del tipo de conexión, del costo y de la necesidad que realmente se quiera resolver.

Cinco ventajas que se esperan para las organizaciones

  1. Detectar problemas antes de que interrumpan la operación. Los sensores pueden enviar información sobre temperatura, vibración o funcionamiento de los equipos. Con sistemas capaces de interpretar esos datos, una empresa puede planificar mejor el mantenimiento y reducir algunas paradas inesperadas. El cambio esperado será pasar de enterarse de una falla cuando ya afecte al cliente a contar con señales para actuar con anticipación.

  2. Coordinar mejor la logística y el inventario. Se proyecta una mayor visibilidad de mercancías, vehículos y activos en movimiento. Esto puede ayudar a localizar un pedido, reconocer un retraso y ajustar una entrega con información más oportuna. Para el cliente, el beneficio será recibir respuestas más claras; para la organización, coordinar mejor sus recursos, siempre que los datos estén integrados y sean confiables.

  3. Dar más capacidad al personal que trabaje fuera de la oficina. Técnicos, vendedores y supervisores pueden consultar sistemas, enviar evidencias y recibir asistencia desde el lugar de trabajo. Una reparación puede apoyarse en una videollamada con un especialista y una visita comercial puede cerrarse con información actualizada. La expectativa es reducir esperas y viajes adicionales, en lugar de trasladar al empleado más tareas administrativas.

  4. Probar servicios y experiencias diferentes para los clientes. Demostraciones con realidad aumentada, asistencia remota y contenidos interactivos pueden abrir formas de explicar un producto o acompañar su uso. Para una PYME, esto puede representar una oportunidad de atender mejor una necesidad específica. El valor dependerá de que la experiencia sea útil y accesible, y de que el negocio pueda sostener su implementación.

  5. Tomar decisiones con mayor información de la operación. Conectar dispositivos y reunir sus datos puede ayudar a conocer consumos, tiempos de proceso y condiciones de producción. Una organización puede identificar desperdicios y evaluar ajustes antes de invertir más recursos. Esa posibilidad exigirá definir qué medir y quién actuará sobre los resultados, porque acumular datos sin responsables ni criterios de análisis no producirá una mejora automática.

El futuro que se imagina

En este 2022 se proyectan aplicaciones en manufactura, logística, salud y ciudades conectadas. Imaginamos instalaciones donde las máquinas compartan información, vehículos que intercambien datos y servicios públicos capaces de reconocer incidencias con mayor rapidez. Algunas de estas aplicaciones requerirán latencia controlada, cobertura confiable y sistemas de apoyo que también tendrán que desarrollarse. Por eso, describir una posibilidad no equivale a afirmar que ya esté implementada o disponible en cualquier localidad. El trabajo en estándares y aplicaciones industriales que documenta la UIT alimenta esas expectativas, pero quedan por resolver aspectos de infraestructura, integración y costos. Hay motivos para entusiasmarse, pero también bastante trabajo por delante. No todos los países, empresas o comunidades podrán avanzar al mismo ritmo.

También imaginamos una relación más cercana entre lo que ocurra en el mundo físico y la información disponible para actuar. Un agricultor puede recibir avisos sobre condiciones del terreno; una ciudad puede ajustar determinados servicios a partir de sensores; y una empresa puede acompañar a sus técnicos con instrucciones visuales durante una intervención. En los hogares, se espera una integración más sencilla de algunos servicios de educación, salud y entretenimiento. Sin embargo, el escenario más valioso será aquel que amplíe oportunidades para quienes permanecen al margen de la transformación digital. Si la expansión se concentra únicamente en zonas con mayor poder adquisitivo, la distancia entre quienes puedan aprovechar estos servicios y quienes no tengan acceso podrá mantenerse. Esa es una de las preguntas que deben acompañar el entusiasmo por 5G.

Condiciones para aprovecharla

El valor que se espera obtener de 5G dependerá del espectro disponible, la infraestructura, los dispositivos compatibles, la ciberseguridad y la integración con los procesos existentes. Una organización tendrá que comparar el costo de la solución con una mejora concreta, como reducir tiempos de atención, evitar desplazamientos o disminuir interrupciones. En República Dominicana, el servicio 5G ya está disponible comercialmente; en este 2022, su expansión continúa de forma gradual. Ese punto de partida permite explorar oportunidades, pero no supone que todas las localidades o actividades dispongan de las mismas condiciones. Antes de diseñar un proyecto, hay que comprobar la cobertura real, el soporte y la continuidad que necesite cada operación.

También hace falta preparar a las personas y ordenar la manera de trabajar. Incorporar sensores, nuevas aplicaciones o asistencia remota exigirá capacitar al equipo, definir responsabilidades y proteger la información que circule entre los dispositivos. Para una familia, las condiciones incluyen poder costear el servicio y contar con equipos adecuados; para una PYME, disponer de un presupuesto y de apoyo técnico que permitan sostener la solución después de instalarla. Para un negocio, yo propongo comenzar por algo concreto: elegir un problema que esté quitando tiempo o dinero, probar una solución pequeña y revisar si realmente ayuda antes de invertir más. Así, la adopción podrá responder a problemas reales y no únicamente a la novedad. Lo que esperamos de 5G tendrá sentido en la medida en que ayude a estudiar, trabajar, producir o recibir servicios en mejores condiciones.

Fuentes de consulta